Quince
minutos de filmación en un atardecer le sirven a Alfred Hitchcock para dar
inicio a The Lodger. El rostro de la joven rubia y su cabellera cubren el cristal
que registra la cámara; la boca se abre en un grito silente y anticipa el
final violento.
Belleza
y temor expresados en un continuos breve;
dos palabras que Hermsen le acreditaba al cisne de un cuadro holandés en su libro La
melancolía en tiempos de incertidumbre. Pero en este caso –el de The Lodger- sin ningún
posible acto defensivo por parte de la mujer rubia de ese primer plano ante la amenaza.
Algo que Hitchcock ampliará tres décadas después en Psicosis; lo hará casi
tangible, aunque consista simplemente en una proyección en la pantalla. El
temor será entonces invasivo y 78/52 exhibirá el paso de una bella joven
bañándose a solo un cuerpo inerte. Miedo y dominancia dos de las claves
silenciosamente internas del cine hitchcockiano.
Triguero en un artículo titulado El enemigo de las rubias, resume
aspectos de The Lodger colocando la
figura de El vengador como “un
peligroso psicópata” que solo mata a mujeres rubias los días martes. Queda en
claro que Hitchcock ha apostado para construir toda la historia en torno al
homicidio y su lado siniestro aún incluso aunque los cuerpos de las jóvenes asesinadas
sean solo una mancha en el fotograma. “ESTA
NOCHE BUCLES DORADOS”. El letrero
luminoso del final es un recordatorio de que el horror y la violencia pueden
seguir replicando ese grito al atardecer del primer plano del filme.
Jorge Jofre, noviembre 2026.
Bibliografía:
Hitchcock,
Alfred, (1927) The Lodger: A Story
of the London Fog. Gran
Bretaña: Gainsborough Pictures.
Hitchcock,
Alfred, (1960) Psicosis. Estados
Unidos: Shamley
Productions,
Triguero,
Guillermo, (2010) “El enemigo de las rubias. [ The
Lodger (1927) de Alfred Hitchcock]”. Blog El gabinete del Doctor
Mabuse
Truffaut, François (1974) El cine según Hitchcock. Madrid: El
libro de Bolsillo. Alianza Editorial.

2 comentarios:
👏👏👏buenísimo profe!
Muchas gracias.
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