martes, 10 de febrero de 2026

LOS “NAUFRAGIOS” EN BUENOS AIRES DURANTE EL “ONGANIATO”: UNA PRACTICA URBANA DE LOS ´60.

  

Hacia fines de la década del ´60, la extrema dictadura de Juan Carlos Onganía (1966-1970), parece desandar muchos de los caminos iniciados en tiempos de democracia. Fue cuando la idea de “naufragar”, escaló incorporando nuevos actores y prácticas dentro de un espacio urbano que se descubría como relevante en Buenos Aires.

 


 

Fotograma de Tiro de gracia.


Tanguito y una balsa de madera.

Si se observa la tapa del libro de Víctor Pintos, titulado Tanguito y los primeros años del rock argentino, se pueden hallar evidencias de las contradicciones que se daban en tiempos del denominado “onganiato”; algunas ellas no determinadas tal vez exclusivamente por el poder de turno. Tanguito- José Alberto Iglesias-  aparece en una fotografía en blanco y sentado en la vereda de un local. Toca su guitarra apoyada sobre ambas rodillas y lleva unas gafas oscuras que imposibilitan ver sus ojos. Los transeúntes, pasan a su lado con gestos que parecen guardar desprecio, ignorancia y hasta ironía. Si bien no comparten la lógica de una dictadura casi “medieval”, tampoco aceptan en totalidad ciertas conductas de los jóvenes que transitaban y muchas veces vivían en la calle. Tanguito, proveniente de una familia de inmigrantes españoles que se había radicado en Caseros, venía al “centro” para tocar la guitarra en las veredas, en bares y en casas particulares de Buenos Aires. Era la época, en que Los beatniks habían grabado el simple Rebelde, realizando tras su edición acciones de promoción en la calle que terminaron en tres días de detención de los músicos. También del pelo largo, que fue el recurso para construir “lazos fraternales” y mostrarse como anti convencionales, todo ello fundado en un gusto en común por el rock. En respuesta a ello, entre fines de 1967 y comienzos de 1968, la represión policial, a quienes lo usaban creció exponencialmente.

Tanguito, no ganó dinero ni popularidad, pero escribió algunas canciones entre las cuales se cuenta La balsa (1967). La compuso en la madrugada del 2 de mayo de 1967 en La Perla de Once y tras ello la cantó en uno de los baños. Dicho tema musical, con la colaboración de Litto Nebbia en el estribillo, es contemporánea de los happenings y todo el arte del Instituto Di Tella. Es además la expresión puesta en lírica y música, del deseo de muchos jóvenes de los sesenta de emprender un recorrido por propia voluntad y en la búsqueda tal vez de algo distinto. No es extraño que La balsa, naciera en La Perla, el lugar era un reducto de los músicos que pasaban muchas veces la noche en el local, durmiendo incluso en las sillas. Donde también debatían cuestiones del mundo, mientras estaban conformando un nuevo estilo. Generalmente primero transitaban La Cueva, un bar-teatro situado en el sótano del edificio de Pueyrredón 1723, para luego “correrse” al bar de Plaza Once.

En La Perla se podía respirar, el desacuerdo de jóvenes músicos como Tanguito, Javier Martínez, Litto Nebbia o Moris con la situación imperante, tanto en Argentina como en muchos otros lugares del planeta. En el inicio mismo de La balsa, está la idea de tal circunstancia: “Estoy muy solo y triste acá en este mundo abandonado”; la frase hacia carne en el sentir de cierta juventud. De personas que- según ha afirmado Pablo Alabarces en Entre gatos y violadores - observaban la “radicalización de los sectores medios”, los fracasos democráticos y principalmente la dictadura y la represión del “onganiato”.  La balsa, pone en boca del narrador la idea de un mundo de tristezas, del que busca en un futuro huir mediante la construcción de una precaria embarcación de madera la cual le posibilitaría “naufragar”. Friedheim y Maretto, sostienen que tal acción – trasladada metafóricamente al tema musical mencionado – consistía en andar la ciudad con un recorrido prefijado. Con un inicio y un destino final, que tenía en cuenta el paso tanto:  por bares de Buenos Aires, como hoteles, plazas y hasta casas particulares de la gran ciudad. En otro tema musical, Vuelvo a naufragar (1968) grabado por Los náufragos, el protagonista recorre con amargura y desesperanza la calle Corrientes; a modo casi de intento de apropiación de una enorme urbe que duerme en su mayoría. A medida que La balsa trepaba en popularidad, los practicantes de “naufragios”, se constituían en sostenedores de una “política cultural” basada en sentimientos y prácticas no convencionales.

 

Entre el naufragio y el infierno.

Será una muestra del Di Tella, Experiencias ´68, la que determinará una acción en la calle por parte de los artistas, seguida de represión policial y numerosos comentarios en semanarios de la época como Primera Plana. Compuesta Experiencias ´68, por obras que incluían por ese entonces las ideas de “arte conceptual”, objetos e instalaciones; lo más novedoso de la plástica rioplatense. Oscar Terán, en un análisis retrospectivo de la muestra titulado Cuando bajo los adoquines estaba la playa, establece casi un relato paralelo entre el mayo francés y los sucesos de Experiencias ´68. No eran jóvenes o estudiantes franceses dominados por el deseo de vincular política con cultura y buscar ciertas libertades. Pero, en definitiva, terminaron tomando acciones que se convirtieron en un hecho político; en un inicio de lo que tiempo después determinaría la caída de Onganía.

Tiro de gracia (1969), del cineasta Ricardo Becher, puede casi sin duda ser leído como un documental de ciertas prácticas de “naufragio” de la juventud en Buenos Aires.  El film, reproduce un “momento único e irrepetible” de dos barrios vecinos – Retiro y Catalinas – y el bar donde la “modernidad “se daba cita. Sergio Mulet, autor de la novela homónima y el guion, fue el protagonista. Becher, condujo la cámara casi obsesivamente, acompañándolo en todo su accionar dentro del filme. Los demás personajes –  muchos de ellos eran figuras de la publicidad y el arte- junto a Mulet sirven para completar la precisa descripción de ese “momento” en un Buenos Aires de finales de los ´60. Tiro de gracia, resulta atrevido tanto por sus escenas de sexo, como por los mensajes de una época en la que se ha filtrado una modernidad avanzada y rasgos del hipismo. Aunque los protagonistas, viven dentro de la realidad de una dictadura, manifiestan una libertad en sus acciones. Actitud que incluye, en cierto modo, una forma de ignorar lo que está sucediendo. Y este procedimiento, es sin duda una posibilidad de Becher de hablar encubiertamente sobre algo que pasaba en ese momento.

 Tiro de gracia, con ciertas partes de su banda sonora, ostenta un plus: el tema central compuesto e interpretado por el baterista Javier Martínez.  Numerosos autores sostienen que gran parte de las letras del rock producido en Argentina, hablan de lo cotidiano como recurso para la denuncia. Muchos de los temas de Manal- banda que integraba Javier Martínez-  mediante relatos simples, se referirán a un consumismo en apogeo por la época; como también a lo opresivo de la ciudad en contraste con el contacto de la naturaleza y la calma dentro de posibles escenarios suburbanos. No es el caso de Estoy en el infierno, que cierra los créditos del filme de Becher y denuncia un estado de situación de la persona. Javier Martínez sostuvo un fuerte pathos en el fraseo reforzado por el ritmo intenso de la batería, todo ello acompañando el ciertamente dramático final. “Vengan a verme, Estoy en el infierno...”. Así se inicia el tema, que parece querer establecer con ello una metáfora del momento que se vive hacia fines de la década.

Ni la letra de la canción, ni la ficción cinematográfica, hallan respuesta o solución a una cuestión existencial de sentirse “muerto en vida” en una sociedad que todavía se halla bajo la acción de los efectos del “onganiato”.  Las acciones elusivas y transgresoras de la juventud en Buenos Aires eran ya en ese tiempo en gran medida eclipsadas por otros horizontes. La existencia de componentes inéditos o la reconfiguración de los ya existentes sin duda generarán en la década siguiente nuevas prácticas sociales en las cuales el “naufragio “ya no tiene cabida.

 

JORGE JOFRE, febrero 2026.

 

Referencias bibliográficas:

 

Alabarces, Pablo. Entre gatos y violadores: el rock nacional en la cultura argentina. Ediciones Coihué,1993.

Estoy en el infierno. Autor Javier Martínez. [Banda sonora]. En Tiro de Gracia. Trío Manal Estudio Jorge Tagliani,1969.

Friedheim, A. M., y Maretto, C.” Buenos Aires en los ‘60- ‘70. Culturas juveniles, rock y espacio urbano [ponencia]. San Carlos de Bariloche: UNCo, 2009.

Experiencias ´68. [muestra] Buenos Aires: INSTITUTO TORCUATO DI TELLA, 1968.

La balsa. Autor Tanguito.  [Canción]. En Los gatos. Buenos Aires: RCA Víctor, 1967.

 Pintos, Víctor. TANGUITO y los primeros años del rock argentino. Buenos Aires: Planeta, 2022.

Rebelde. Autores Moris/Pajarito Zaguri. [disco simple]. Los beatniks. Buenos Aires: CBS, 1966.

Terán, Oscar. Cuando bajo los adoquines estaba la playa. Buenos Aires: FUNDACION PROA, 1998.

Tiro de gracia. Director Ricardo Becher, R.  Buenos Aires: Guillermo Smith Producciones SRL, 1969.

Vuelvo a naufragar. Autor Francis Smith, Los náufragos. Buenos Aires: CBS, 1968.

 

 

 

 

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