
Cine en primera persona.
En el Centro Cultural Rojas Rojas se pudieron ver filmes de la suiza Fausta Quattrini y el norteamericano Nelson Sullivan. Dos realizadores representantes de un estilo cinematográfico que escapa a los formatos comunes del cine.
Nacido en la Francia de fines del siglo XIX, el cine fue prácticamente en sus comienzos solo un testimonio de una realidad circundante. Luego al evolucionar su técnica e ir adquiriendo importancia desde el punto de vista comercial el rumbo del séptimo arte fue otro. A través de las sucesivas décadas del siglo XX, el cine, fue también creciendo en variantes (casi al modo de las vanguardias plásticas) y encontró en ese camino nuevas formas de expresión.
Llamativamente una de esas nuevas formas nace en los ‘80, de la mano de Nelson Sullivan, y justo en el preciso momento que Steven Spielberg desarrolla a través de esa década todo un ciclo de cine altamente abocado a lo netamente comercial (“ET” y la serie de “Indiana Jones”). Es que si pretendemos definir el cine de Sullivan , se nos hace casi necesario recurrir a la instancia de la diferencia; de aquello que es distinto.
Nelson Sullivan fue “un cronista implacable de su década y de las tribus urbanas y guetos culturales”. Mientras Spielberg acumulaba éxitos de taquilla y buscaba renovarlos en su obra futura, Sullivan en cambio, se abocaba a filmar con la sola ayuda de una cámara digital “mas de tres mil horas de la vida cotidiana diurna y barrial, nocturna y artística de Nueva York”.
En “A visit to Cristina”, este notable virtuoso de la videocámara, nos muestra el encuentro con su amiga travesti Christina. Los 11 minutos de filmación son protagonizados por los rostros y los cuerpos del autor (Sullivan) y su único actor (Christina). Pese a lo forzado de los primeros planos de los personajes, el decorado que brinda el Chelsea Hotel (tradicionalmente gay) también juega su rol al igual que en otras filmaciones del norteamericano, donde hasta el plano inclinado de una escalera cobra en ocasiones relevancia.
En “A Walk to the Pier, The Last Day”, el cineasta, filma el día previo a su muerte. Se lo ve recorriendo “con su amigo Hill y su perro los lugares de Nueva York que solía frecuentar en su adolescencia”. La obra es la despedida de Sullivan de su arte, de sus afectos y de su propia vida.
Las filmaciones de Sullivan, con la presencia obstinada de su rostro en primer plano (adherido prácticamente a la óptica de la cámara), marcaron un estilo que llamó la atención de numerosos cineastas posteriores; que fue luego empleado hasta por las cámaras de televisión.
Surgida a finales de los ‘90, la suiza Fausta Quattrini (n. Locarno, 1964), parece retomar fielmente los lineamientos de Sullivan, de narrar situaciones en primera persona. La cámara la tiene como protagonista y ello nos acerca claramente a un cine tan particular como el del autor de “A visit to Christina”.
En “Huellas fosilizadas”, Quattrini, se encierra en un departamento parisino. Este solo recurso le permite enfrentar a su propio pasado con su propio presente y situar la cámara como recurso mediador de tal situación. El marco de soledad se amplía con el hecho de que la cineasta es protagonista y hacedora al mismo tiempo ; no recibe ayuda exterior alguna para concretar su obra…actuación, dirección, montaje, fotografía, sonido …todo recae en las manos eficientes de Fausta Quattrini.
Tanto Nelson Sullivan como Fausta Quattrini, son claros representantes de un estilo de cine, donde el autor cobra protagonismo y donde la cámara parece ceder terreno en su rol de mediatizador. Son filmes que nos dejan la sensación de estar “cara a cara” con la realidad de numerosas cosas de la vida.
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